La salud es uno de los ámbitos donde más se está utilizando la inteligencia artificial, ¿ChatGPT está revolucionando la Inteligencia Artificial Sanitaria?.
Cuando pensamos en inteligencia artificial solemos imaginar herramientas capaces de generar textos, imágenes o responder preguntas. Sin embargo, uno de los ámbitos donde más rápido está avanzando esta tecnología es el sanitario.
OpenAI ha publicado recientemente un vídeo titulado «Improving Health Intelligence in ChatGPT» en el que muestra cómo está trabajando para mejorar las capacidades de ChatGPT en materia de salud. Lo más llamativo no es la tecnología en sí, sino quién está detrás de su entrenamiento y evaluación: cientos de profesionales médicos que revisan las respuestas del sistema para aumentar su precisión, seguridad y utilidad.
Este movimiento refleja una tendencia cada vez más evidente: la inteligencia artificial está dejando de ser una herramienta generalista para convertirse en sistemas especializados capaces de desenvolverse en contextos profesionales complejos.
Pero más allá del ámbito sanitario surge una pregunta especialmente interesante para quienes trabajamos en intervención social:
¿Podría desarrollarse una inteligencia social similar para apoyar el Trabajo Social?
¿Qué está haciendo OpenAI en el ámbito de la salud?
Según explica OpenAI, la mejora de la inteligencia sanitaria de ChatGPT se basa en dos pilares fundamentales.
Por un lado, el desarrollo de modelos cada vez más avanzados y precisos. Por otro, la participación activa de profesionales sanitarios que evalúan continuamente las respuestas generadas por la inteligencia artificial.
Los médicos colaboradores analizan aspectos como:
- La precisión clínica de las respuestas.
- La claridad de la información proporcionada.
- El nivel de riesgo potencial para la persona usuaria.
- La capacidad del sistema para detectar situaciones urgentes.
- La empatía y adecuación del lenguaje empleado.
En otras palabras, no se trata únicamente de que ChatGPT conozca información médica, sino de que aprenda a comunicarla de forma segura y responsable.
Para ello OpenAI ha desarrollado herramientas específicas de evaluación como HealthBench, un sistema diseñado junto a profesionales de la medicina para medir el rendimiento de los modelos en situaciones sanitarias reales.
¿Por qué la salud es un ámbito prioritario para la IA?
La respuesta es sencilla: millones de personas buscan información sanitaria cada día.
OpenAI ha señalado que una parte muy significativa de las consultas realizadas a ChatGPT están relacionadas con temas de salud y bienestar. Además, decenas de millones de personas utilizan diariamente herramientas de IA para comprender síntomas, interpretar resultados médicos o prepararse para consultas sanitarias.
Esto no significa que la IA sustituya a los profesionales sanitarios. De hecho, OpenAI insiste en que estas herramientas deben actuar como sistemas de apoyo y orientación, no como sustitutos de la atención médica.
La idea central es democratizar el acceso al conocimiento especializado y reducir las barreras de comprensión que muchas personas encuentran cuando interactúan con sistemas sanitarios complejos.
Las ventajas potenciales de la IA en salud
La literatura científica lleva varios años señalando beneficios relevantes.
Entre ellos destacan:
- Mejora de la alfabetización sanitaria: Muchas personas tienen dificultades para comprender informes médicos, diagnósticos o tratamientos. La IA puede traducir información técnica a un lenguaje más accesible.
- Mayor accesibilidad: La atención sanitaria especializada no siempre está disponible en todos los territorios. Los sistemas de IA pueden facilitar información básica allí donde los recursos son limitados.
- Apoyo a profesionales: La documentación clínica, la búsqueda de evidencia científica o la elaboración de materiales informativos son tareas que pueden beneficiarse del apoyo de la inteligencia artificial.
- Personalización: Los nuevos desarrollos permiten integrar información contextual para ofrecer respuestas más adaptadas a las necesidades de cada persona.
Pero también existen riesgos importantes
El entusiasmo tecnológico no debe hacernos olvidar las limitaciones.
Diversos estudios muestran que, aunque los modelos han mejorado notablemente, todavía pueden cometer errores, generar respuestas incorrectas o no detectar adecuadamente situaciones de riesgo.
Entre los principales desafíos encontramos:
- Posibles errores diagnósticos.
- Sesgos presentes en los datos de entrenamiento.
- Exceso de confianza por parte de las personas usuarias.
- Problemas relacionados con la privacidad y protección de datos.
- Dificultades para comprender aspectos emocionales o contextuales complejos.
Por ello, el consenso actual es que la IA debe complementar el trabajo profesional, nunca reemplazarlo.
¿Podría existir una «inteligencia social» para el Trabajo Social?
La respuesta corta es sí. De hecho, algunos de los elementos que OpenAI está incorporando en salud podrían trasladarse al ámbito social.
Imaginemos un sistema entrenado y evaluado por trabajadores y trabajadoras sociales, educadores sociales, psicólogos, juristas especializados en derechos sociales y profesionales de los servicios públicos.
Un sistema así podría ayudar a:
- Orientar sobre recursos sociales: La ciudadanía podría obtener información comprensible sobre prestaciones, ayudas económicas, dependencia, discapacidad, vivienda o protección a la infancia.
- Traducir lenguaje administrativo complejo: Uno de los principales obstáculos para muchas personas es entender resoluciones, normativas o procedimientos burocráticos. Una IA especializada podría actuar como traductora del lenguaje institucional.
- Apoyar procesos de diagnóstico social: No para sustituir la valoración profesional, sino para ayudar a identificar factores de riesgo, necesidades y recursos presentes en una situación concreta.
- Facilitar el acceso a derechos: Muchas personas desconocen las ayudas a las que tienen derecho. Una inteligencia social podría convertirse en una puerta de entrada accesible a los sistemas de protección social.
- Apoyar a profesionales: Generación de informes, búsqueda de normativa actualizada, elaboración de proyectos, diseño de intervenciones o sistematización de información son tareas donde la IA ya está demostrando utilidad.
