La creciente implementación de la Inteligencia Artificial (IA) en diversos sectores ha llegado también al ámbito de los servicios sociales, generando tanto expectativas como preocupaciones entre los profesionales. En los últimos años, se ha incrementado el interés por investigar el impacto de la IA en estos servicios.
Hace unos días se publicaba el artículo: ‘Aportaciones y limitaciones de la incorporación de la inteligencia artificial a los servicios sociales: Una revisión sistematizada’ Tras leerlo, queremos compartir contigo algunos aspectos claves y una pequeña reflexión.
Aportaciones Clave de la IA en los Servicios Sociales
Según este artículo, La principal contribución de la IA en los servicios sociales radica en la optimización de los procesos organizacionales; es decir, a penas se utiliza en el ámbito de la intervención social.
Las herramientas que más utilizan son la automatización para mejorar los procesos y la gestión. En el artículo se reflejan algunos ejemplos como en el servicio de ayuda a domicilio.
Otro ámbito donde se está utilizando la IA es en la detección y prevención de situaciones de riesgo. En particular, se han desarrollado herramientas que emplean IA para identificar situaciones de vulnerabilidad, como el riesgo online para menores o casos de violencia de género. Estas herramientas permiten una intervención más rápida y efectiva, y, en muchos casos, facilitan la recogida de datos que ayudan a prever situaciones de riesgo antes de que ocurran.
Además, la IA también se ha utilizado para reducir el aislamiento social y mejorar las respuestas emocionales de las personas usuarias, especialmente durante la pandemia de COVID-19, cuando la digitalización de los servicios fue crucial para mantener la atención a grupos vulnerables, como los adultos mayores. ¿Dónde qué toda aquella evolución tecnológica?
Desafíos y Limitaciones
A pesar de las claras ventajas, la implementación de la IA en los servicios sociales no está exenta de desafíos. Uno de los principales problemas identificados en la literatura es el riesgo de deshumanización de los procesos. La IA, aunque eficiente, no puede sustituir el componente humano necesario en el trabajo social, que requiere de empatía y comprensión contextual de las situaciones de los usuarios. Por ello, es fundamental que la creación de programas de IA esté supervisado por profesionales del ámbito social, capaces de disminuir esa deshumanización.
Asimismo, el uso de IA plantea importantes dilemas éticos. El tratamiento de datos sensibles, como los de los usuarios de servicios sociales, es un aspecto crítico que debe manejarse con extrema precaución. Además, la posibilidad de que los algoritmos perpetúen sesgos discriminatorios en la toma de decisiones automatizadas es una preocupación recurrente en la literatura, lo que podría generar desigualdades en el acceso a los servicios. En nuestra cuenta de Instagram, puedes descubrir algunos ejemplos sobre sesgos.
Desde IIAS te animamos a que leas el artículo para que puedas profundizar mucho más en todos estos aspectos y puedas sacar tus propias conclusiones.
